La mujer habitada

Sección de Feminismo, dedicada a la escritora nicaragüense Gioconda Belli y basada en su novela del mismo nombre publicada por primera vez en 1988. Aborda el feminismo desde diversos aspectos, como la sexualidad y la actividad política.


Las brujas que vos matáis II: De pócimas, emplastos y sonajas

La labor de la medicina ancestral es la participación de sujetos que van a establecer una relación por el tiempo que dure la cura. Como no es un saber cuantificable, la ciencia capitalista lo subestima y a aquel que lo practica, lo persigue. El mal era la bruja, no quien tenía la enfermedad.

Las sufragistas

Una reseña de la película “Las sufragistas”, que nos muestra la historia del movimiento por el derecho al voto femenino y la lucha por la mejora de las condiciones jurídicas de las mujeres entre los siglos XIX y XX.

Parto respetado

Entrevista a María Pichot, autora del libro “El recetario completo de la violencia obstétrica” y perteneciente a la Asociación Civil Dando a Luz.

Alfonsina: “deconstruída” y vuelta a construir

A pesar de las críticas de sus contemporáneos Alfonsina siguió militando activamente en el movimiento feminista y escribía en los medios gráficos acerca de la problemática femenina. Su empatía por situaciones marginales tuvo dos consecuencias, una fue la aceptación de los sectores populares y otra el rechazo de los críticos de la elite.

Las brujas que vos matáis

Como en el laberinto, la trampa de la mujer fue sus ganas de volar. Se subió a una escoba y fue declarada bruja. Entonces se le quemaron las alas por la “soberbia” de querer liberarse.

Viviana Caminos: “Me siento una resiliente porque yo también sufrí la violencia”

La directora de la Red Nacional Alto al Tráfico y la Trata de Argentina (Ratt Argentina), es la cara visible ante la ceguera institucional frente a la problemática del tráfico y la trata de personas.

Para comprender mejor la situación de las mujeres que han atravesado situaciones de violencia o han sido víctimas de trata, conversamos con Viviana Caminos, exdirectora del Programa de Rescate a Víctimas de Trata en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, una especialista en asistencia a víctimas de estos flagelos.

Licenciada en Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador, actualmente es directora de la Red Nacional Alto al Tráfico y la Trata de Argentina (Ratt Argentina), un colectivo de organizaciones y personas que luchan para erradicar la trata de personas en el país. También es la fundadora y coordinadora regional de una ONG internacional llamada Organizaciones Unidas contra la Trata y Todo Tipo de Violencias (Outrav), que nació este año.

Ante la ceguera institucional frente a la problemática del tráfico y la trata de personas, Viviana es la cara visible de estos temas, de los que se ocupa a diario con la misma pasión del primer día.

Parafraseando a Antonio Machado, y como bien dice su apellido, asegura que “se hace camino al andar”. Se define como una mujer persistente, solidaria, incansable y, sobre todo, “resiliente” tras haber sufrido la violencia.

Su trabajo en la Outrav

En el marco de la pandemia y a pesar de la imposibilidad del contacto cara a cara, Viviana confiesa que utiliza las herramientas informáticas para continuar con su trabajo.

En este sentido, destaca que la Outrav está conformada por asociaciones de Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, México y Brasil.

Pensamos en ir construyendo sólidamente. Consolidar el grupo que armamos, al cual se fueron sumando organizaciones de esos países”, afirmó.

La asociación fue presentada por Viviana el pasado 30 de septiembre, en el marco del Primer Seminario Internacional convocado por la plataforma Zoom desde la Argentina sobre rol de las víctimas como querellantes en materia de Trata de Personas. Y el logo del evento fue diseñado por ella misma.

Este fue el primero de un ciclo de seminarios sobre trata de personas titulado “A 20 años del Protocolo de Palermo”, protocolo que fue creado para intentar prevenir, reprimir y sancionar esta práctica que atenta contra los Derechos Humanos, especialmente de mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

Viviana Caminos durante el Primer Seminario Internacional contra la trata de personas (Foto: Cortesía)

Caminos detalla que entre los objetivos fundamentales de la Convención, están la prevención de la violencia de género, la incidencia en las políticas públicas y las legislaciones de los países, la puesta en común de buenas prácticas entre los países de la región y el seguimiento de casos internacionales.

En el evento también participaron otros colectivos, como el Observatorio Latinoamericano contra la Trata (ObservaLaTrata).

Ellos son, más que nada, gente que trabaja en universidades y realizan investigaciones. Nosotros trabajamos en territorio. La idea es complementar el trabajo. Vamos a privilegiar la prevención porque entendemos que en estas temáticas siempre se llega tarde y los recursos suelen ser escasos para la asistencia a quienes ya han sufrido la violencia, explicó.

Lejos pero cerca

Viviana considera que en este tiempo pareciera que “no existen” o “hay muy pocos” avances sobre el tema de la trata de personas y la violencia.

Soy una investigadora y cuando empecé no había estadísticas ni notas en periódicos. Hay muy pocas denuncias, mucha invisibilidad y menos rescates de víctimas, porque todo estaba centrado en la salud y en la economía”, resaltó.

Mencionó el caso emblemático de Alika Kinan, el primer caso en que una víctima de trata querelló a los proxenetas, demandó al Estado en sede penal y logró condenar a los tratantes y a la municipalidad de Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, a pagar una indemnización a modo de reparación”, contó.

La activista contra la trata de personas y explotación sexual, Alika Kinan (Foto: María Eugenia Cerutti)

“Entendíamos que este era un tema que afectaba no sólo a nuestro país, sino a toda la región. Cuando rescatábamos a una víctima, por ejemplo boliviana o de otros países, lo que notábamos era que no tenía garantías de que cuando retornara a su país, ni siguiera siendo agredida allá”, agregó.

Fue idea de Viviana comenzar con un ciclo de jornadas para pensar lo que estaba pasando durante la pandemia con las víctimas de trata y proponer para la post pandemia. Considera que el tema de la trata de personas era invisible y por lo tanto necesario ponerlo en el tapete.

Avalúa como exitosas las jornadas realizadas el pasado 30 y 31 de julio en el Día Mundial Contra la Trata y pretenden continuar con ciclos de seminarios hasta diciembre. El  30 de septiembre tocó en Argentina, el  29 de octubre tocará en Chile, luego en noviembre Bolivia  y diciembre quedaría para Venezuela.

¿Qué es RATT?

Los inicios de La Red Nacional Alto al Tráfico y la Trata en Argentina (RATT Argentina) se remontan al año 2006. Surge de la preocupación por la falta de visibilidad del problema, la ausencia de legislación y de políticas públicas para la prevención y protección a las víctimas.

“En la actualidad contamos con referentes en 15 provincias, quienes constituyen nodos en sus provincias, articulando acciones con distintos municipios, gobiernos provinciales y organizaciones de la sociedad civil con los cuales se firman convenios de mutua cooperación”, explicó Viviana.

En este sentido, informó que ya capacitaron a los referentes territoriales en cada provincia y municipio. Hoy destacan por su capilaridad, con presencia en todo el país y dan respuesta a través de la línea telefónica 145 y dos grupos de Whatsapp.

Se organizó RATT Buenos Aires, donde intercambian las emergencias en los casos, trabajarlos con más profundidad, proponen capacitaciones y grupos de comunicación. También está RATT Provincia, que atiende el referente en cada provincia.

Este año, RATT trabajó en un proyecto que le entregaron en marzo a la senadora María de los Ángeles Sacnun para penalizar el delito de compra venta de niños, niñas y adolescentes. El Comité Ejecutivo de Lucha Contra la Trata les comentó que iban a presentar un proyecto.

“Bienvenido sea. Veremos qué diputado o senadora esté trabajando el proyecto para acercarles nuestra propuesta”, cerró.

Podés visitar la web de RATT en www.rattargentina.com


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Ser más que un engranaje

A las minorías como comunidades LGBTI+, inmigrantes, personas en situación de pobreza y personas racializadas se les asignan trabajos precarizados para convertirlos en engranaje fijo de la maquinaria industrial.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a los roles de género en el mundo laboral? Si nos ponemos a pensar un poco en las tareas que son feminizadas en este ámbito nos vienen claras tres palabras: cuidado, servicio y reproducción.

Históricamente a las mujeres se les han asignado las tareas de servicio y cuidado como la enseñanza (donde tres de cada cuatro son mujeres), los servicios sociales y de salud (con una presencia femenina de dos cada tres) y el trabajo doméstico (en el que el 91 % son mujeres). Se suman a esto las tareas de reproducción que prácticamente se dan por sentado (a las personas feminizadas con útero se las suele cuestionar constantemente si deciden no parir), pero por ahora esto último lo dejaremos de lado.

Eso también sucede, en relación a las tareas de cuidado y servicio, con minorías como comunidades LGBTI+, inmigrantes, personas en situación de pobreza y personas racializadas.

Digamos que ya de por sí romper estas estructuras se vuelve muy difícil en Argentina dónde las labores de servicio y cuidado están precarizadas y además los roles en estas tareas son fijos y poco cuestionados.

Uno de los rubros en dónde está más invisibilizada esta cuestión es el de comidas rápidas y servicios “fast”. Las grandes empresas gastronómicas buscan abaratar sus costos lo más que puedan y los sueldos del fast food son los más precarios a pesar de ser un trabajo altamente demandante: unx empleadx deben atender a los clientes, limpiar, cocinar, manejar la caja, solucionar situaciones varias y estar entre 5 y 7 horas (como mínimo) de pie, caminando o corriendo sin tener más de 20 minutos para sentarse a descansar.

Jóvenes trabajan en Mc Donald’s de Argentina (Foto: Cortesía)

A esto se le suma el maltrato constante de los clientes hacia los empleados generado por la dinámica y expectativa de este sistema de servicio. Todo esto por un sueldo paupérrimo y pésimas condiciones.

Este tipo de trabajos generalmente están dirigidos a jóvenes para “acompañar sus estudios” cuando la realidad es que, a pesar de ser trabajos de medio tiempo, son sumamente desgastantes mental y físicamente, lo que genera deserción estudiantil en una gran parte de los casos para así convertirse en un engranaje fijo en esta maquinaria industrial.

Esto funciona gracias a la escasa oferta de trabajo y la (cada vez más) abundante demanda por necesidad. No es casual,  si fuese de otra manera, el sistema directamente no funcionaría. Por eso muchxs tienen que aceptar la limosna que se les da en forma de trabajo esclavo y encima deben estar agradecidxs. “Ponerse la camiseta de la empresa” le llaman a ese sedante que usan para que nos olvidemos que sin sus empleados su engranaje se desbarata.

A mitades de marzo de 2020 hubo una campaña nacional en contra de las decisiones de muchas empresas multinacionales de fast food. Estas estaban dispuestas a pagar solo un mínimo del sueldo a los empleados en situación de cuarentena, violando así el decreto nacional que fue publicado en ese mes.

La gente estaba sorprendida y enojada por este accionar de las multinacionales, aunque la realidad es que se trata de procedimientos comunes en este rubro y que pasan desapercibidos porque están naturalizados. Una persona que se encuentra bajo estas condiciones puede decir que le han vaciado el alma en un trabajo mecánico sin sentido y monótono, sin aspiraciones y vacío de contenido.

Entonces yo me hago esta pregunta, ¿es acaso el rol que la sociedad asigna a alguien por su género y situación socioeconómica el que va a decidir si va a ser esclavo para un mecanismo sin alma? Más allá de lo trágico que suene, me parece que si no se toma conciencia de esta realidad, seguiremos condenando a muchas personas a este destino.

Claro que querer luchar contra este sistema solx es como querer matar a un tigre con un escarbadientes. Por eso invito a la reflexión, que es una de las mejores herramientas que tiene el ser humano…

¿Cómo podemos lograr un mundo más equitativo donde nuestros roles asignados no nos definan? ¿Cómo podemos cuestionar las imposiciones y sistemas que generan desigualdad?


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