De la ortodoxia a la liberación feminista


Un análisis de la serie “Poco ortodoxa” desde una perspectiva de género.

La serie que podemos encontrar en Netflix titulada “Poco Ortodoxa”, consta solo de cuatro capítulos, de una hora de duración cada uno. Es una serie corta comparada con el resto de las que podemos encontrar en dicha plataforma.

La historia gira en torno a Esther, una joven de diecinueve años que ha quedado huérfana y vive con su tía y su abuela. Ya está llegando a sus veinte años de vida y debe cumplir con un mandato fundamental para su familia y para la sociedad en la cual está inmersa: conseguir un marido. Su tía se entera que hay un joven de la misma edad que está en búsqueda de una esposa. Entonces aquí comienza la historia.

Al principio Esther está conforme con la idea de conseguir marido. Va a los encuentros, decide realizar las ceremonias correspondientes para enlazar el vínculo. Pero poco a poco se va dando cuenta que eso no era lo que estaba buscando; se da cuenta que su cuerpo lo rechaza, mientras su cabeza y la sociedad toda le dicen que es el hombre correcto.

Aquí surge un planteo importante que gira en torno a los deseos personales, a lo impuesto, y a cómo podemos hacer para reconocer lo que nos está pasando. Cómo podemos hacer para salir de esas estructuras y esas ideas imaginarias que otre creó para nosotres. Darse cuenta es el primer paso.

Cuando el marido de Esther intenta tener relaciones sexuales con ella, con el único fin de dejarla embarazada y poder así perpetuar su apellido y la religión, Esther no logra hacerlo. Siente mucho dolor cuando su marido está con ella (y después nos damos cuenta que no es solo físico).

El rumor de que no puede tener relaciones sexuales llega a su familia, y es su suegra quien le acerca un “remedio” o solución para que le deje de doler. Nadie le habló de deseo, nadie le habló de estar relajada y conectada con su marido o con lo que le estaba pasando.

Esther estaba inmersa en las estructuras de la ortodoxia. Estaba aprendiendo cómo llevar su vida de acuerdo a los mandatos y las acciones que la religión le imponían. Ésta le decía cómo comportarse frente a su marido, cómo debía atenderlo, vestirse, organizar su vida, hasta cuándo y cómo tener relaciones sexuales.

Al referirme a esta serie y su análisis estoy hablando de las religiones en general, porque si bien “Poco Ortodoxa” está puntualmente mostrando una religión en particular (la religión judía ortodoxa [1]), esto es algo que no escapa al resto de las religiones.

Podría haberse desarrollado de la misma forma y manera si la protagonista fuese musulmana, mormona, o católica, apostólica y romana. Lo que intento plantear en estas líneas es cómo hay algo externo que rige, o intenta regir, nuestras vidas.

Eso pueden ser las creencias religiosas, pero también es la sociedad y los vínculos más cercanos que llevan y perpetúan ese discurso.

Hay una construcción social en la sexualidad. La misma se aprende, y tiene mucha injerencia el contexto social en el cual estamos inmersos. Es una cuestión social y política. La religión arma una forma de sexualidad, y decide cómo la deben llevar a cabo las personas.

Esta forma en la que se supone que deben llevar a cabo la sexualidad los ortodoxos está muy lejana a lo que es el placer y el poder decidir sobre nuestros cuerpos. No podemos suponer que todes vivimos nuestros cuerpos, universalmente, de la misma manera.

Cuando Esther decide escapar de ese lugar, no solo está separándose de su marido, le está diciendo basta a una sociedad que la quiere manipular. Una sociedad que está dejando de lado los sentimientos y emociones personales y que pretende que seamos todes iguales: que nos vistamos igual, que tengamos los mismos deseos, y hasta la misma forma de hacer el amor.


[1] El judaísmo ortodoxo es una de las grandes ramas de la religión judía en la actualidad, junto con el judaísmo conservador o masortí y el judaísmo reformista. Se distingue de ellas por su adhesión rigurosa a la halajá. Carece de una autoridad doctrinal central, permitiendo cierta variación en la práctica.


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7 comentarios

  1. Gracias por poner en palabras con el analisis de esta serie, una realidad sobre los mandatos, que en los tiempos que corren, aun siguen vigentes y con tanta fuerza. Cuan importante es ese despertar, permitirse correrse de aquello que no nos deja ser.
    Todas las personas debemos ser LIBRES, poder elegir y decidir sobre nosotrxs mismxs.

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  2. Gracias por el analisis de esta serie, por poner en palabras y reflejar en el mismo, una realidad que nos atraviesa con los mandatos, aun en los tiempos que corren, estan vigentes y muy fuertes.
    Es tan necesario ese despertar,poder correrse de aquello que no nos deja ser, para poder elegir y decidir sobre nosotrxs mismxs.
    Todas las personas debemos ser LIBRES.

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  3. Super interesante análisis, la serie expone los mandatos específicamente del judaísmo ortodoxo. Pero hay tantos otros mandatos en cada ámbito, en cada religión, en cada famila; que series como ésta ayudan a visibilizarlos y, por qué no? A incentivarnos a romperlos

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