La libertad de los odiadores


Siempre los odiadores seriales aspiraron ser la clase alta. Y lo que nunca entenderán es que nunca lo van a ser. Les cuesta creer que están más cerca del pobre que de la clase más pudiente del país.

¿Qué es la libertad? Todos buscamos lo mismo de diferentes formas y con distintos significados. Oímos hablar de ella en libros, canciones y en los medios de comunicación.

Políticos que vomitan sus “verdades” queriendo hacerlas nuestras. Y detrás están los intereses, que no son los nuestros.

Nos hacen odiar al oprimido, a los más débiles. Un ejemplo que ilustra al odio en esta pandemia son las marchas de los anticuarentena.

“La marcha de la libertad” a la que ciertos periodistas no pueden asistir. ¿Será la libertad de los libertarios que no la entendemos? ¿O la del republicanismo?

Miles de voces repitiendo argumentaciones absurdas o la nada misma, los abanderados que no entendieron nada pero te explican la realidad.

Movilizaciones opositoras contra la cuarentena (Foto: Télam)

Los voceros de esa realidad son los hijos de, los nietos de, los herederos. Su país es un país para pocos, en el cual los pobres son muchos y están en ese lugar por falta de mérito. ¿Entienden alguna necesidad?

Meritocracia al extremo replican los medios. Muchos emprendedores que nacieron ricos, arrancan proyectos para seguir siendo ricos. ¿Dónde está el mérito? La marcha de los apolíticos que a la hora de votar defienden el cambio.

Libertarios de todas las clases sociales, libres en lo económico y conservadores en lo político, odiadores seriales de cualquier cosa que venga del Estado.

Indignados cuando se rompen partes de alguna plaza, pero que después quieren matar a los que piensan distinto, colonizados por los multimedios y sus secuaces.

Unas de las defensoras de “libertad” es la exministra Patricia Bullrich, que en vez de llamarse a silencio, promueve y alienta las marchas anticuarentenas y anti todo. Dirigente política acostumbrada a omitir información.

La exministra de Seguridad, Patricia Bullrich (Foto: Twitter)

Otro de los alentadores es el expresidente Mauricio Macri, que reaparece alejado de toda realidad en su discurso, sin querer irse del centro de la escena política.

Que fácil que debe ser oponerse a todo, nadie te convence y no te juzgan por ninguna convicción. Será fácil, pero también será aburrido. Mirar todo el día los mismos noticieros, a los mismos periodistas.

A su vez esta pandemia dejó en claro una cosa: mucha gente aburrida se cree todo lo que leen en las redes sociales. A esa gente hay que decirles que las redes sociales son manejadas por personas y empresas. Se destila odio en la redes, pero son las personas que expulsan ese odio; según las redes todo es caótico y aún será peor.

Los últimos años del Gobierno macrista, mezclado con la pandemia y maximizado por los medios opositores, que al parecer perdieron la memoria y la recuperaron hace diez meses, crean un clima de ingobernabilidad casi absoluta.

¿Alberto Fernández será el causal de todas las marchas y no la pandemia, ni “la cuarentena más larga del mundo”, según los “expertos”?

No hace mucho en la Argentina no importaban ni los pobres, ni la deuda, ni las cuentas off shore, ni la fuga. Siempre los odiadores seriales aspiraron ser la clase alta. Y lo que nunca entenderán es que nunca lo van a ser. Les cuesta creer que están más cerca del pobre que de la clase más pudiente del país.

Las “marchas de la libertad” nunca serán protagonizadas por las personas despedidas, ni por los jubilados sin medicamentos, ni por los derechos humanos, menos por nosotros los pobres.

A todas esas personas que marchan para poner en riesgo el sistema sanitario hay que decirles que esa “libertad” que tanto buscan, la busquen en su mente y no en las calles.


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