Ser más que un engranaje


A las minorías como comunidades LGBTI+, inmigrantes, personas en situación de pobreza y personas racializadas se les asignan trabajos precarizados para convertirlos en engranaje fijo de la maquinaria industrial.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a los roles de género en el mundo laboral? Si nos ponemos a pensar un poco en las tareas que son feminizadas en este ámbito nos vienen claras tres palabras: cuidado, servicio y reproducción.

Históricamente a las mujeres se les han asignado las tareas de servicio y cuidado como la enseñanza (donde tres de cada cuatro son mujeres), los servicios sociales y de salud (con una presencia femenina de dos cada tres) y el trabajo doméstico (en el que el 91 % son mujeres). Se suman a esto las tareas de reproducción que prácticamente se dan por sentado (a las personas feminizadas con útero se las suele cuestionar constantemente si deciden no parir), pero por ahora esto último lo dejaremos de lado.

Eso también sucede, en relación a las tareas de cuidado y servicio, con minorías como comunidades LGBTI+, inmigrantes, personas en situación de pobreza y personas racializadas.

Digamos que ya de por sí romper estas estructuras se vuelve muy difícil en Argentina dónde las labores de servicio y cuidado están precarizadas y además los roles en estas tareas son fijos y poco cuestionados.

Uno de los rubros en dónde está más invisibilizada esta cuestión es el de comidas rápidas y servicios “fast”. Las grandes empresas gastronómicas buscan abaratar sus costos lo más que puedan y los sueldos del fast food son los más precarios a pesar de ser un trabajo altamente demandante: unx empleadx deben atender a los clientes, limpiar, cocinar, manejar la caja, solucionar situaciones varias y estar entre 5 y 7 horas (como mínimo) de pie, caminando o corriendo sin tener más de 20 minutos para sentarse a descansar.

Jóvenes trabajan en Mc Donald’s de Argentina (Foto: Cortesía)

A esto se le suma el maltrato constante de los clientes hacia los empleados generado por la dinámica y expectativa de este sistema de servicio. Todo esto por un sueldo paupérrimo y pésimas condiciones.

Este tipo de trabajos generalmente están dirigidos a jóvenes para “acompañar sus estudios” cuando la realidad es que, a pesar de ser trabajos de medio tiempo, son sumamente desgastantes mental y físicamente, lo que genera deserción estudiantil en una gran parte de los casos para así convertirse en un engranaje fijo en esta maquinaria industrial.

Esto funciona gracias a la escasa oferta de trabajo y la (cada vez más) abundante demanda por necesidad. No es casual,  si fuese de otra manera, el sistema directamente no funcionaría. Por eso muchxs tienen que aceptar la limosna que se les da en forma de trabajo esclavo y encima deben estar agradecidxs. “Ponerse la camiseta de la empresa” le llaman a ese sedante que usan para que nos olvidemos que sin sus empleados su engranaje se desbarata.

A mitades de marzo de 2020 hubo una campaña nacional en contra de las decisiones de muchas empresas multinacionales de fast food. Estas estaban dispuestas a pagar solo un mínimo del sueldo a los empleados en situación de cuarentena, violando así el decreto nacional que fue publicado en ese mes.

La gente estaba sorprendida y enojada por este accionar de las multinacionales, aunque la realidad es que se trata de procedimientos comunes en este rubro y que pasan desapercibidos porque están naturalizados. Una persona que se encuentra bajo estas condiciones puede decir que le han vaciado el alma en un trabajo mecánico sin sentido y monótono, sin aspiraciones y vacío de contenido.

Entonces yo me hago esta pregunta, ¿es acaso el rol que la sociedad asigna a alguien por su género y situación socioeconómica el que va a decidir si va a ser esclavo para un mecanismo sin alma? Más allá de lo trágico que suene, me parece que si no se toma conciencia de esta realidad, seguiremos condenando a muchas personas a este destino.

Claro que querer luchar contra este sistema solx es como querer matar a un tigre con un escarbadientes. Por eso invito a la reflexión, que es una de las mejores herramientas que tiene el ser humano…

¿Cómo podemos lograr un mundo más equitativo donde nuestros roles asignados no nos definan? ¿Cómo podemos cuestionar las imposiciones y sistemas que generan desigualdad?


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