Pedirle al estado que actúe contra el estado


  • Por Flor Cortés

El pasa pelota de los jueces y la falta de sentido común del estado.

El 29 de noviembre de 2018, el Juez Gustavo Lleral pidió cerrar la causa en primera instancia y la familia de Santiago Maldonado apeló. Todo tiene instancias, el Tribunal, la Cámara de Apelaciones, la Cámara de Casación y por último la Corte Suprema.

Ahora, cuándo vuelven a asignar la causa tras la apelación, se la otorgan nuevamente a él: Lleral se la pasa al Juez Hugo Sastre, que la devuelve por estar vinculado a la causa del médico, supuesto responsable de filtrar la foto del cuerpo de Santiago, por lo que la rechaza. Entonces todo vuelve para atrás, la causa recae una vez más en Lleral, que se la pasa a Parcio, que la rechaza, vuelve a Lleral, pasa a Sastre y así sucesivamente. Sí, parece un partido de futbol.

Lo más lógico sería que la causa pase a Buenos Aires: el fiscal está en Esquel, el juez Lleral -aunque la familia no lo reconozca en los papeles como tal- está en Rawson, la Cámara de Apelaciones en Comodoro Rivadavia, la Cámara de Casaciones, la Corte Suprema y Verónica Heredia la abogada de la familia en Buenos Aires y, finalmente, la familia en Bariloche.

Fotografía Sebastián Miquel

Sergio Maldonado, hermano de Santiago, debe presentarse en todas las instancias, la querella debe trabajar en exceso para impulsar la causa, los pedidos parecieran quedar en el camino, nadie acompaña a la familia, pero lo más grave es que tampoco acompañan el pedido de desaparición forzada de personas -que requiere, por supuesto, una investigación diferente- porque no existe otra hipótesis.

La Cámara falló en contra de los querellantes y la causa volvió a manos de un juez que ya demostró tener su posición tomada. Para que se entienda: le están pidiendo a un juez, que ya dio su veredicto, que lo revalúe y vuelva a tomar una decisión. Además, la familia de Santiago presentó ante la Corte Suprema de Justicia el pedido investigación de desaparición forzada, que es lo mismo que pedirle a la Corte que se promulgue en contra del veredicto que ya emitió el juez Lleral.

El cuento de la buena pipa

Hay que esperar 10 días para impugnar cada vez que es necesario, es decir, va a pasar todo el año en estas idas y vueltas. La justicia no respeta los plazos, se tomaron 7 meses para el pedido del ‘no cierre’ de la causa. La familia apeló en diciembre, enero y marzo. Hoy, primero de agosto, se cumplen 3 años desde la desaparición y la causa ni siquiera tiene juez, “a Lleral no lo consideramos porque ya dijo lo que tenía para decir”, asegura Sergio Maldonado.

Desde agosto del 2017 el caso está caratulado como desaparición forzada, nunca se llegó a cambiar porque la familia de apeló una y otra vez. ¿Cómo la cambiarían si no se hizo una reconstrucción de los hechos? Si hay seis jueces que dicen que en la autopsia no se puede determinar qué día murió, cómo murió, ni dónde murió Santiago, ante esta falta de información tendrían que considerar investigar una desaparición forzada.

Deja en evidencia, que si la familia no estuviera todo el tiempo pendiente y se posicionara frente a la causa, todo quedaría en la nada. ¿Si no tuvieran los recursos para pagar una abogada? Parece que la única voluntad de esclarecer la causa recae en las querellas, el sistema judicial no tiene el mismo interés en saber la verdad.

Cómo es estar sólo, Sergio Maldonado en primera persona.

Mi libertad es de la no obsecuencia, no milito en ningún partido, si bien todo el tiempo hablamos de política, mi postura es no callarse. Hago esto para ayudar a mantener esa balanza.

Nos damos cuenta que las repercusiones hacen efecto. De hecho Alberto Fernández se comunicó con la madre de Facundo Castro, tarde, el Estado siempre tarde, pero se comunicó. Ese es mi camino, el camino de marcar, decir lo que se debería pronunciar, no por ser un golpista o criticar, pero me parece que así se fortalecen los derechos humanos.

Fotografía Sebastián Miquel

Los ideales son siempre iguales, no es que uno los cambia según la situación. Uno tiene que tener una línea, tengo un objetivo claro, se lo que digo. Siempre estoy en la misma línea, lo que puede cambiar es el grado de inocencia. Como cuando el primero de septiembre, le pedí a Bullrich que dé un paso al costado, cuando no estaba capacitada para dirigir las fuerzas armadas. No me arrepiento, tardé un mes en decirlo, no salí el 4 de agosto, esperé, fui aprendiendo. No hay que cerrarse, no tengo miedo a pedir disculpas, si después cambia algo. Ojalá tenga que pedir disculpas, sería bueno porque indicaría que algo está cambiando.

El orgullo lo perdí el día que desaparecieron a Santiago, cuando tuve que desnudarme frente al público y llorar frente a cámara para pedir que aparezca. Todo lo macho que te pueden enseñar, cuando te arrancan a alguien, se pierde, te haces más humano.

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